lunes, 25 de marzo de 2013

Proyecto de Diciembre - Título Clave


Les tengo el relato de diciembre para Adictos a la Escritura. El proyecto de este mes se llamó "Titulo clave", que se trata tal como dice su nombre de un título en base al cual se debe desarrollar la historia.
El titulo que me tocó fue propuesto por Maria o. y en realidad me costó demasiado escribir, de los 4 meses que llevo en Adictos, este es el relato que más me ha costado, escribía y borraba, escribía y borraba y después de muuuucha edición este es el relato que resultó, espero que les guste.

Cómo conocí al Conde Drácula y otros hechos curiosos que acontecieron en mi vida

Sé que me pediste la historia resumida, las partes claves de esta loca aventura, que me saltara todos los detalles triviales e intrascendentes. Pero la verdad es que no puedo, cada evento es importante, cada decisión me llevó a estar sentada frente a la noche con una liberta en mi regazo y un lápiz deslizándose con agilidad sobre sus pulcras hojas.

Si bien ahora ambas sabemos cómo termina la historia, conmigo encerrada en la noche y contigo odiándome en silencio por dejarte, no conoces lo más importante, no sabes cómo terminé aquí, y es lo que mediante mis torpes palabras quiero contarte.
Hace diez años fue la última vez que nos vimos, nos encontrábamos frente a esa fuente de soda que tanto te gustaba, recuerdo como reías al ver las burbujas de jabón que yo hacía para ti. Esa fue la última vez que vi la luz del día, el último rostro iluminado que vi fue el tuyo y es un recuerdo que conservo grabado bajo la piel.
Te dejé en los brazos de tu padre para ir a comprar unos regalos, me rogaste acompañarme pero yo me negué, ese fue mi primer error, el haberte dejado, el alejarte de mí, de haberte tenido conmigo yo jamás me habría desviado, pero vamos en orden.
Al caer el sol entré a una tienda de joyas en búsqueda de un colgante que había elegido para ti, busqué torpemente mi billetera en la cartera cuando sentí un frío toque en mi hombro y me giré para ver quién me buscaba, esa fue la primera vez que lo vi.
-          Creo que esto es tuyo…- Dijo tendiéndome la billetera.
Él era de una belleza sobrehumana, un rostro definido a mano, unos ojos que te hipnotizaban, de un azul tan profundo e inmenso como el océano y una sonrisa deslumbrante que brillaba e iluminaba todo... Debes entender que fue superior a mí, me perdí en su perfección y su encanto.
Mis recuerdos a partir de ese momento son difusos, recuerdo como dejamos la joyería para caminar por la noche, recuerdo el aire nocturno y la magia de las noches parisinas hacer su efecto en mí, estaba ebria de deleite, ahogada en emociones, perdida frente a él, cuando le pregunté su nombre, él sólo contestó:
-          Llámame D – en un francés perfecto y precioso.
Caminamos toda la noche, bailamos al ritmo del amor y cuando recuperé mi voluntad él me dijo.
-          No desesperes querida, esta será nuestra noche para siempre, sólo debes seguirme
No supe cómo pasó, no sabría cómo explicar el proceso, pero algo había cambiado, mi cuerpo ya no era el mismo, me pertenecía al igual que lo había hecho siempre, pero se sentía más como una carcasa, como la funda de mi alma.
Con una fuerza y furia devastadora me deshice de su abrazo y corrí hacia el amanecer, pese a que yo ya estaba a una distancia considerable lo escuche musitar con claridad.
-          Qué pena,  otra más que sólo me duró una noche, que el Sol se encargue de ella.
Tardé un segundo en comprender lo que ocurría, y comencé mi huida interminable, esa noche fue en un viejo hotel abandonado, pero con el paso de los años he aprendido a disfrutar esta vida limitada.
He pasado los últimos 10 años huyendo del Sol, escondiéndome en teatros y librerías durante el día, he visto lo inimaginable, he visitado paisajes que no creerías que existen, he cruzado el Sahara en una noche, he nadado por las cubiertas del Titanic, he compartido con Chopin, Curt Cobain, Lenon y Juana de Arco.
Sigo a la luna como su esclava,  la odio como la carcelera que es, con cadenas invisibles que me atan a una vida en la penumbra y  al mismo tiempo amo la belleza de la libertad que me entrega, por limitada que esta sea.
Una de las noches sentí un soplo de vida, un tirón en la boca del estómago, una sensación de familiaridad que creí nunca más sentiría…
Lo vi acercarse a ti en silencio, una década había pasado y el lucía tal cual como lo recordaba, lo vi engatusarte de la misma forma en la que lo hizo conmigo y no pude, no podía dejar que te condenase a la misma vida que yo llevo, tú mereces más…
Esa es la razón de que lo último que recuerdas es tu pelea conmigo, a la madre que despareció cuando sólo tenías 7 años. Tu rostro si bien había cambiado, aún tenias la misma mirada cuando te enfadabas, y cuando me preguntaste a gritos el porqué, el porqué me marché, porqué creciste sin mí, yo no supe explicar, entré en pánico, sentí terror de que me vieses como el monstruo que ahora soy.
Es por eso que ahora estas mirando esta carta, mi torpe intento por contarte mi historia. No pido que me perdones, sólo pido que me escuches, que me des la oportunidad de abrazarte por una última vez, de memorizar tu nuevo rostro para poder aferrarme a él en las noches que me esperan, sólo eso pido… y si sientes que puedes entender, nos volveremos a ver, te esperaré al caer la noche en el mismo lugar donde nos vimos por última vez.
Te veré al otro lado del Sol.
Simone.

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