lunes, 25 de marzo de 2013

Proyecto de Noviembre - Las palabras prohibidas


Les dejo el relato de este mes para Adictos a la Escritura, este mes el tema eran las palabras prohibidas basadas en una situación, yo tomé el encuentro amoroso, no porque fuese el más fácil, sino porque estaba media bloqueada y justo me sentía como la de mi relato, espero que les guste.

A mi suerte

Siempre he envidiado a la gente con suerte, a los que sin hacer mucho lo tienen todo y nada les cuesta, mientras que yo me esfuerzo tanto para el más mínimo resultado. Esas personas me generan un escozor en la piel tan profundo que me hacen pensar ¿Habrá algo mal conmigo? ¿Seré una mala persona? ¿Cómo esas cosas nunca me pasan a mi?.

Pese a saber que la suerte nunca me acompaña, podríamos decir que la sabiduría tampoco, sagradamente una vez al mes voy al casino a jugar una ficha, una sola ficha, más que nada para decirle a la suerte ¡Hey! ¡Yo también existo! Claro que todos los meses sucede lo mismo… nada.
Este mes no fue diferente, llegue a mi misma máquina tragamonedas, me senté en el mismo asiento de siempre, introduje la ficha y tiré la palanca. En cámara lenta veía como quedaba a media fruta de ganar el premio mayor, cómo siempre a medio camino. Me levanté sin mucho ánimo, miré la máquina nuevamente y pensé en volver a jugar, pero ¿Para qué? No había mucho que podía pasar.
Un joven de cabello castaño y ojos color miel tomó mi lugar, giró la cabeza y dijo guiñándome un ojo “Espero que me traigas suerte”, já, veamos cómo te va con eso pensé mientras lo veía repetir los mismos movimientos que yo había hecho dos minutos antes, vi las figuras girar y girar hasta detenerse en un trío perfecto de guindas.
No puedo creerlo…
Esas eran MIS guindas!!! Yo habría ganado de haber decidido jugar nuevamente, la suerte se reía en mi cara!. Me giré indignada aún con la boca abierta cuando sentí una mano tomarme la muñeca.
“Espera!” Me dijo el suertudo sosteniéndome mientras que con la mano disponible recogía su premio. “Creo que te debo un trago”, “¿Ah,si? ¿Y por qué?”, “Por ser mi amuleto” dijo con una ancha sonrisa mientras hacía sonar la bolsa con las fichas ganadas en él .
Tal vez mi suerte este cambiando…

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