lunes, 25 de marzo de 2013

Proyecto de Octubre - Los dos mundos


Les dejo el proyecto de octubre para adictos a la escritura
Me habría gustado modificarlo más, pero estoy con tendinitis :(

MI MENSAJE

Dicen que soy afortunada por la fecha en la que morí, que es más de lo que podría desear, una bendición para cualquiera de los que comparten mi espacio del otro lado de la vida, pero no yo, la bendición se ha convertido en una maldición para mí y los que me amaban.
Mi muerte comenzó el 31 de Octubre y se completó la madrugada del 1 de noviembre. Soy una médium...

El significado de ser una médium y porqué eso es una maldición, solo lo puedo explicar si les cuento las condiciones de mi muerte, de cómo crucé el umbral de la vida en una noche llena de simbolismos y leyendas reales.
Fue la primavera del año 2009, el que se proyectaba para ser el mejor año de mi vida, lo tenía todo, me había casado en enero y ya tenía siete meses de embarazo, la vida me sonreía y me tentaba en todo sentido, tenía un trabajo que adoraba y más amigos de los que podía contar.
Santiago, mi marido, era mi caballero en armadura, nos habíamos conocido tres años antes cuando coincidíamos siempre en el recorrido de running y después de dos meses de hacer el mismo circuito él decidió acercarse y hablarme, pero justo yo estaba distraída y no me fije en un semáforo, por lo que antes de presentarse ya me había salvado la vida. El resto de nuestra relación fluyó tan fácil y suavemente como el agua entre los dedos, era algo que no podías controlar.
La noche del 31 de octubre él quería salir con unos amigos, pero insistió en que yo lo acompañara, él no bebería solo para ser solidario conmigo, fue tanta su insistencia que accedí.
Llegamos al restaurant un poco antes que el resto de los comensales, decidimos tomar el cuarto piso para poder sentarnos en la terraza y que los fumadores no se sintieran tan presionados por mi presencia, yo me senté en la esquina para no molestar con mi prominente barriga.
La velada fue espectacular, bromas y risas sin presiones, cerca de las 11 de la noche ya estaba agotada, le pregunté a Santiago si nos podíamos ir y el accedió sin ningún problema. Me estaba levantando de la silla cuando el piso comenzó a moverse bajo mis pies, cuando mi equilibrio falló y al tratar de afirmarme en la baranda de la terraza mi mano encontró solo el vació y el piso del primer piso se acercó tan bruscamente que lo último que escuche fue el grito desgarrador de Santiago.
Reaccioné un par de veces más en el hospital, al parecer mi muerte no fue instantánea, sin embargo yo ya estaba ida, mi alma había dejado mi cuerpo mucho antes de llegar al hospital, podía ver todo lo que ocurría, sin embargo no vi lo que quedó de mi, mi alma estaba junto a Santiago y podía ver como él se desmoronaba sin tener noticias mías ni de nuestro bebé.
Cerca de las 2 de la mañana se le acercó una doctora, le dijo lo que yo sabía mejor que nadie, que me había ido para siempre.
Quise abrazarlo, quise decirle que todo estaría bien, pero no pude tocarlo, mis brazos se desvanecían al toque con su piel, me limité a quedarme junto a él mientras hacían un parto de emergencia y el esperaba completamente sólo en el corredor.
Esperamos pacientemente, vida por vida, era todo lo que él repetía, rogándole a Dios que no permitiese que él se quedara completamente sólo, no podría seguir viviendo sabiendo que nos perdió a ambas en una misma noche.
A las 5 de la mañana regresó la doctora con una sonrisa en el rostro, habían tenido éxito y mi hija había sobrevivido, conectada a un infierno de cables y agujas pero estaba viva, Santiago no estaría sólo.
Con las primeras luces del nuevo día llegó a mi lado un joven alto de piel pálida y cabello translucido, supe que estábamos en el mismo plano al ver que nadie parecía notarlo, lo miré silenciosamente y supe que me estaba esperando. Intenté volver a tocar a Santiago, pero era inútil, estábamos en dimensiones diferentes. Cuando estaba por irme llegó mi padre al hospital, se miraron en silencio y él le preguntó si ya teníamos un nombre.
Nosotros no habíamos decido uno aún, pero yo sólo tenía una palabra en mi cabeza, se la susurré al oído a Santiago y sin saber cómo, él la repitió sin duda alguna. “Esperanza”
Cuando la palabra salió de su boca me giré hacía el joven que venía a buscarme, y lo comprendí, la distancia entre vivos y muertos en esa noche era más corta, por lo que yo, a diferencia de la mayoría de los muertos, podría comunicar una frase con un vivo, sólo un par de palabras con alguien a quien amase, es la bendición que muchos anhelan.
Me avergüenzo de mi egoísmo, tres años han pasado y todo lo que puedo decirle a Santiago es “Te amo” para que no se olvide de mi, para que no me abandone en la eternidad, todo por mi propio beneficio, mientras año a año veo como él se estanca, consumido por la pena sin disfrutar a concho a nuestra hija por la angustia de todo lo que ella y yo nos perdimos de la otra, dejando ir amores que podrían traer luz de nuevo a su vida, sin embargo este año es diferente, ya no puedo verlo así, sin vivir, dejando que los días pasen sin hacer nada con ellos.
Es por eso que cuando lo veo llegar al cementerio, como cada año junto a Esperanza, para revivir la trágica noche de mi partida, sólo una palabra sale de mi boca, una palabra que representa todo lo que yo ya no podré hacer, todo lo que yo ya no tendré, pero que deseo en el alma que él lo haga, mi mensaje después de todo un año, sólo hay algo que deseo de él.
Vive…”

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