lunes, 25 de marzo de 2013

Proyecto de Septiembre - Mes del Asco


Les dejo el primer relato para "Adictos a la Escritura", el tema de este mes era el ASCO, me costo un poco sacar a relucir mi lado psico, pero creo que me quedó un relato Gore pseudo decente. 

Opera para un loco

Llevo horas corriendo y no pienso detenerme, me esconderé donde sea necesario para olvidar las monstruosidades que mi memoria registró en las últimas 48 horas.
Las 10.45 Hrs del martes, esa es la última hora que recuerdo donde mi mundo no estuviese cargado de lo que yo pensé, solo ocurría en las películas.
Deje mi oficina con sólo un paraguas y mi cartera, en el tiempo decían que llovería pero con 25°. Tenía que juntarme con un mi hermana en el café de la esquina y no pensaba demorarme demasiado. Que equivocada estaba.
Me entregaron el capuccino y mi hermana aún no llegaba. Tan típico de ella, dejarme esperando para darme un saludo de tres palabras y no volver a aparecer hasta que necesitase más dinero.
Terminé de comerme la galleta que acompañaba al café cuando lo vi, lucía como una persona normal, totalmente corriente, de las que ves todos los días y no llaman la atención.
Hasta que sacó el cuchillo.

La cajera fue la primera persona en enseñarnos cuan afilado puede estar un cuchillo de cocina de 15 centímetros, le rebanó la garganta tan velozmente que un chorro de sangre le explotó en la cara y al girarse pudimos ver como le goteaban los lentes rojos de marco grueso, con un gesto reflejo los limpió y rebeló unos enormes ojos celestes en tinta, con una expresión absolutamente desquiciada.
“Si se mueven la detono!” Gritó cuando vio a un hombre acercarse a la salida. Acto seguido abrió el largo impermeable negro que llevaba puesto, rebelando un cinturón cargado de lo que parecían ser explosivos. El hombre que había tratado de escapar se giró lentamente y pude notar la mancha de humedad que comenzaba a expandirse por sus pantalones.
El maniático se acerco a él y le palmeó la cabeza, “Buen chico, ahora mostremos lo que pasa cuando queremos escapar”.
Dejó escapar una pequeña carcajada y hundió el cuchillo en los ojos del hombre. Entre medio de los gritos de dolor se podía escuchar la risa de un loco, la cual retumbaba en la cafetería, no se detuvo hasta que una pequeña esfera cayó al suelo y el hombre se desvaneció a sus pies en medio de un lago de sangre, inconsciente.
Sentí mis propios pantalones humedecerse. Estaba perdida.
“Les gustó eso?, es divertido no?, alguien más quiere tratar?” Al ver que nadie contestó, comenzó a cantar, pero no cantaba música corriente, el estúpido estaba cantando ópera, una melodía tan perfecta y escalofriante que hizo que deseara rezar. Cuando terminaba una canción tomaba un sorbo de agua y comenzaba inmediatamente una nueva melodía, no paró por 6 horas. Mientras cantaba caminaba entre nosotros, y mi corazón saltaba con fuerza cada vez que se acercaba a mí.
La chica al lado mío no tuvo tanta suerte.
La vio acurrucada con los ojos cerrados y mordiéndose el pelo frenéticamente, ese acto de miedo al parecer le desagradó, porque la tomó del largo cabello negro y la arrastró hasta la caja, donde aún estaba la charca de sangre y el cuerpo sin vida de la cajera.
No te gusta mi música?! , Dime!!” Le gritó a la muchacha zamarreándola, “Si m-me gusta” dijo ella temblorosa en un sollozo, “No te creo!!!” gritó furioso, “No te podrás esconder tras esa mata nunca más!!!”
Quise darme vuelta, quise salir corriendo con todo lo que daban mis piernas, pero me arriesgaba a que la siguiente fuera yo.
Tomó nuevamente el cuchillo con una mano y con la otra agarró un mechón de pelo. Con una ancha sonrisa comenzó a cortarlo, pero el hijo de puta lo hizo con cuero cabelludo incluido!!.
Los gritos me hicieron temblar, mientras este desgraciado silbaba, con cada trozo de cuero cortado, su melodía se aceleraba, como si estuviese en un teatro manejando la tensión en el clímax de una ópera.
“Que les parece acampar!!” dijo una vez que terminó con el último mechón y el charco de sangre se expandía más aún a sus pies, “Nos quedaremos aquí todos juntos para siempre!!” informó con una amplia sonrisa enseñando los dientes.
Duramos 24 horas más en ese infierno, hasta que la policía logró entrar.
Eran casi las 5 de la tarde del miércoles cuando sentimos una ráfaga de balas entrar por la ventana, los que alcanzamos a percatarnos y nos quedaban fuerzas para tirarnos al suelo nos salvamos, el resto levitó en el aire por la fuerza de las balas durante 30 segundos. Porqué estaban disparando si él tenía una bomba!!.
Cuando el cuerpo sin vida de nuestro captor se desmoronó sobre una mesa, un grupo de uniformados con cascos y escudos ingresaron a “rescatar” a los que sobrevivimos el infierno de balas.
Nos llevaron al hospital y constataron que aún estábamos vivos, después de eso nos enviaron a la comisaría. Tomaron nuestras declaraciones por horas, preguntándonos una y otra vez todo lo que había pasado, obligándonos a recordar una y otra vez las escenas que tratábamos con todas nuestras fuerzas de olvidar.
No terminaron hasta las 8 am del día siguiente y en el camino de salida vimos como volvían a trasladar los cuerpos sin vida de las tres personas que este desquiciado asesinó, porque?, que estaba mal con él? Ya nunca lo sabré.
Una vez que me dijeron que me podía ir, comencé a correr.

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