martes, 28 de enero de 2014

Proyecto de Enero - La huida de la rosa

Estimados! 
Después de un largo periodo ausente, retomo mi participación en Adictos a la Escritura. El desafío de este mes consistía en escoger una fotografía de la cual después se debelaría el género del cual debíamos escribir. Yo escribí un relato histórico y sólo espero haber acertado en la forma de escribirlo, si bien la bicicleta no tiene mucho que ver, me inspiré más en las flores de la parte de atrás.
BTW: La bicicleta no es parte del relato, sólo el concepto de huida, ya que esta fue popularizada cerca del 1890.

La huida de la rosa


Solté la pequeña nota en el fuego y tomé el relicario de mi madre, era lo único que quería llevar conmigo, no podía permanecer ahí un minuto más, no con lo que me acababan de informar. 

"Debe amarme demasiado para arriesgarse a esa locura" pensé, mientras atravesaba los jardines que separaban Versalles de los hogares de la servidumbre. Sabía que era una locura, que podría acabar muerta, que todo el futuro que podría forjar con Julian se derrumbaría cuando entrara a palacio, porque yo no debía estar allá, yo debería estar huyendo como si no hubiese mañana. 

Mientras subía las escaleras de servicio, pisé mi vestido tropezándome, un pequeño líquido rojo escurría por mi pie, pero me levanté rápidamente y continué mi camino, a lo lejos escuchaba el tumulto que venía hacia palacio y corrí con más fuerza, podría ser que lograse ganar unos segundos y eso alcanzara para salvar la vida de mi señora, porque estaba segura de que si la encontraban, su vida sería terminada de forma inmediata. 

Todos era veloces en juzgarla, pero yo no podía, no después de la gentileza que mostró cuando me conoció. 

"¿Quién es esa muchacha?" preguntó a Madam Campam, un día que yo pasaba con un balde camino a las caballerizas. 

"No lo sé, pero querida seguramente una sirvienta más" la tomó del brazo para continuar su paseo por las fuentes de agua musicales. 

En esa ocasión yo no debería haber estado en los jardines, pero era nueva y simplemente había perdido mi camino, antes de que me regañaran por estar donde no me correspondía traté de seguir avanzando y esperando que no hubiese visto mi rostro, para que así no me reconociera y no perder mi nuevo empleo. Ya muchos años llevaba escarbando la basura en Paris y no quería desaprovechar la oportunidad de tener un techo sobre mi cabeza y algo de comida para alimentarme. 

Mi señora zafó del brazo de la aristócrata y se acercó hacia mí.

"¿Cómo te llamas muchacha?" preguntó con una cálida sonrisa.

"Graciela" dije en voz baja bajando la mirada, verla directo a los ojos habría sido una falta de respeto que me hubiese puesto de patitas en la calle.

"Graciela" contestó, y con una mano tomó mi mentón y me hizo mirarla a los ojos "y cuéntame Graciela, ¿el cabello, te lo peinaste tú?" 

Su pregunta me sorprendió, siempre llevaba una trenza enlazada con pequeñas flores que comenzaba en mi oreja derecha y crecía en diagonal,bajando por sobre el hombro izquierdo, dejando el cabello restante caer en cascada por mi espalda hasta mi cintura. Era un peinado que me tomaba tiempo durante las mañanas, pero me aseguraba de no tener que rehacerlo hasta que me levantaba al día siguiente. Firme y bonito. 

Asentí tímidamente y ella esbozó una amplia sonrisa. 

"Espléndido, mañana preséntate en los aposentos de María Teresa y quiero que te hagas cargo de su cabello, sólo los dedos más ágiles tocaran el los risos de mi pequeña" 

Y así cambió mi vida completamente, mi única tarea se reducía a peinar cada mañana a la princesa y preocuparme de que cada vez que el más ligero cabello se saliera de su lugar corregirlo de inmediato, tenía bastante tiempo libre y acceso a mejor comida de lo que podría haber imaginado, incluso me pagaban el doble que por limpiar las caballerizas. 

En uno de mis días libres fui a la cuidad en búsqueda de ideas nuevas. Ahí tropecé con un joven que me hizo botar la cesta llena de coloridos lazos que había comprado para las muñecas de la princesa. Él rápidamente me ayudo a recoger del barro mi compra, pero ya estaban estropeados, se disculpó repetidamente y me ayudo a ponerme de pie. Cuando nos vimos a los ojos por primera vez, supe que estaba perdida. Era el hombre más guapo de había visto en mi vida y afortunadamente parecía estar en mi misma clase social. Me acompañó a comprar nuevos lazos y se ofreció a escoltarme de regreso al palacio. 

Desde esa vez, cada ocasión que iba a la cuidad nos encontrábamos. 

En esas oportunidades poco a poco fui notando la creciente molestia de los Parisinos, que se indignaban más y más con cada fiesta ofrecida por palacio, con las frivolidades de mi señora, de las cuales era consciente y podía dar fe de que eran injustificadas, pero no decía nada, mi agradecimiento era superior. Cada vez que regresaba de mis viajes a la cuidad, podía sentir que la situación estaba por explotar. El día estaba cerca y no había nada que se pudiera hacer para detenerlo. 

Es por eso que cuando me llegó la pequeña nota, yo ya me encontraba preparada para la situación, sabía que Julian no me lo perdonaría, que él era uno de los que se avecinaba a palacio con una antorcha en una mano y un mazo en la otra, sabía que al elegir proteger a mi señora estaba desechando el futuro que podríamos tener juntos, pero se lo debía, la gratitud era mayor. 

Crucé el pasillo final, llegando a los aposentos de mi señora agitada, ella me observó sorprendida por la intromisión, así como su corte, ninguna sirvienta se atrevería a entrar tan bruscamente a la habitación de la Reina. 

"Mi señora, ¡vienen!, ¡vienen a palacio!" dije en un sollozo de desesperación. Ella sin parpadear espetó.

“¡Cómo osas entrar de esa forma!”

“Mi señora, ya vienen” la angustia era palpable en mi voz, ella se acercó y me tomó por los hombros.

"¡¿Quiénes?!, Graciela, ¡¿Quiénes vienen?! 

"Mi señora, no hay tiempo, vienen por usted, las mujeres y los letrados, debe huir" y corrí hacia su armario para ayudarla a prepararse "debe apresurarse, no tardaran en llegar" 

En ese momento se comenzaron a escuchar los gritos y las demandas desesperadas de la gente, que ya estaba casi en la reja de palacio. El resto de las sirvientas me quedó mirando y sólo un movimiento de cabeza de mi señora bastó para que todos comenzaran a moverse rápidamente. Si bien no habían entrado a palacio, era mejor estar preparadas. 

Pasaron las horas lentamente, desde la habitación podíamos escuchar perfectamente los gritos de furia e indignación que rebotaban en cada una de las paredes de palacio, la multitud crecía minuto a minuto y con ello la angustia se apoderaba completamente de nosotros. 

En esas eternas horas, revivía cada uno de los instantes que había pasado junto a Julian e intentaba imaginarme la vida que podríamos haber tenido juntos, de no ser porque yo estaba del lado contrario en esta batalla. 


Nunca olvidaré la mañana del 6 de octubre, donde al huir por esa pequeña puerta secreta, deje tras de mi al amor de mi vida. 



36 comentarios:

  1. Ay, que bonito y que triste al mismo tiempo. Me ha gustado mucho como lo has ambientado!!

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  2. Curiosa elección histórica, me gusta la relevancia que tiene en tu relato la lealtad. Gracias por compartirlo. Saludos.

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    1. Gracias Nut, a mi me encanta la revolución francesa jejeje.

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  3. Catapzia: Me gusta el género histórico, tú lo has abordado certeramente.
    La lealtad es una de las cualidades que el hombre y la mujer se plantean a lo largo de su vida: La lealtad o la vida (en este caso también estaba de por medio el amor). Ella prefirió la lealtad.
    Buen relato, felicidades: Doña Ku

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    1. Gracias Dora,
      Este relato en particular no quise darle el final feliz, pero yo quede muy feliz con el resultado.
      Cariños

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  4. Buenas noches y mucho gusto :)

    Qué bien elegido ese lazo que une a dos mujeres completamente diferentes. Somos así de particulares, las pequeñas cosas que nos acercan unas a otras también pueden alejarnos.
    Buen relato.

    Un beso,

    Ellora.

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  5. Muy bueno, me ha recordado a Maria Antonieta felicidades :)

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    1. Muchas gracias Inna =)
      Efectivamente de quien trata el relato es de María Antonieta, sólo que no quise nombrarla jeje
      Cariños
      Catapzia.

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  6. El título es muy poético, me encanta :)

    La narración ha estado muy amena, desde los tiempos de paz hasta la llegada de la terrible Revolución.

    No muchas personas renunciarían al amor o arriesgarían la vida por seguir el ideal de la lealtad. Ese toque romántico hace tu historia muy hermosa :)

    Abrazos!

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  7. MUY-LIN-DO!!!
    El histórico es uno de mis géneros favoritos y creo que supiste manejarlo estupendo!

    besito

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    1. Muchas Gracias Meli!!! =)
      Nunca había escrito algo fuera de tiempo presente =S me alegro que te gustara.
      Cariños!

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  8. Hola, felicidades por tu relato, ha sido muy interesante hasta el final, saludos.

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  9. Hola, Catapzia!
    Elegiste una época histórica muy particular para ambientar tu relato. Me gustan este tipo de historias. Te aconsejo releer el texto ya que hay errores de puntuación así como frases incompletas. Si no vas a utilizar los guiónes de diálogos, las comillas que debes usar son las angulares.

    Saludos!

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    1. Gracias Patricia!
      No sabía lo de las comillas y voy a revisar lo de la puntuación, estoy consciente de que hay varios errores, pero no logré corregirlos todos.
      Cariños
      Catapzia.

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  10. Hola, Catapzia, me gustó tu relato por el valor que transmite y la época en la que lo ambientas. Hay una expresión que me ha sonado rara, cuando dices lo de "verla directo a los ojos" y "nos vimos a los ojos...", creo que podría quedar mejor el verbo mirar. Espero que no te moleste mi observación. Saludos.

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    1. Gracias Ana, voy a revisar y corregir =)
      Cariños!

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  11. ¿Se trataba de Maria Antonieta? Es que la reina concuerda en personalidad con la adolescente reina de Francia de aquella época. Me ha gustado y me ha dado pena por la sirvienta y la difícil situación en la que se encontraba. ¡Un beso!

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    1. Si, efectivamente era María Antonieta, no sé porqué pero me encanta esa época =)
      Cariños!

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  12. Uno rara vez imagina que las personas que se ganan el odio de las masas, también tienen la simpatía y la lealtad de alguien cercano. Me pareció que en este caso, eso habla más de la sirvienta que de "su señora".

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    1. Tania, efectivamente la idea era centrarse en la lealtad de la sirvienta, por sobre su propia felicidad.
      Gracias por comentar
      Cariños! =)

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  13. Aunque triste, mantiene el interés hasta el final. Como siempre, una delicia leerte. Saludos.

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  14. Encanto! no soy muy fanática del género histórico, salvo que esté bien contado y el tuyo es un ejemplo.
    Hermoso relato. Me gustaría verlo formando parte de una historia más grande ;)

    Besotes!!

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    1. Muchas Gracias Erzengel, tuve bastantes dudas al momento de escribir el relato jeje.
      Quizá mas adelante agregue algo más a la historia ;)
      Cariños!

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  15. Triste pero lindo.... Y me has llevado a otra época...

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    1. Muchas gracias! me alegro que te gustara =)
      Cariños

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  16. Hola Catapzia;
    Me ha gustado mucho el relato, muy acertado y bien narrado. Aún así, podría mejorar un poco si lo revisaras y corrigieras algunas cosillas como: "Espléndido, mañana preséntate en los aposentos de María Teresa y quiero que te hagas cargo de su cabello, sólo los dedos más ágiles tocaran el (omitir "el") los risos (rizos) de mi pequeña" Y alguna palabreja por ahí que se te ha escapado.
    A mí me ha pasado lo mismo con mi relato (que espero poder revisar bien a conciencia estos días), no me he dado cuenta de algunas cosas :) Pero bueno, en general, está muy bien. Te felicito por tu ejercicio ;)

    Saludos.

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    1. Me alegro que te gustara Maria,
      Gracias por los comentarios, toda ayuda se agradece =), ete fin de semana que tendré más tiempo revisaré todos los errores y corregiré el relato.

      Cariños!
      Catapzia

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  17. Hola Catapzia, me ha gustado mucho tu relato. La ambientacion, la epoca histórica, la dificil eleccion de la protagonista entre lealtad y amor. El final es perfecto no podria ser de otro modo. Asi la aventura queda abierta. Besos

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  19. Hermoso relato, tan hermoso como triste. Conseguiste trasladarme a esa época histórica con sencillez, y trasmitiste mil y un emociones. Un final tan desgarrador como lógico. ¡Ah! Me recordó a la historia de MªAntonieta y por ahí leí que eso pretendías así que sí, lo conseguiste. Enhorabuena ;) Saludos.

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  20. La lealtad antes que el amor, me gusta porque generalmente los escritores eligen escribir sobre lo contrario: el amor antes que la lealtad. Besos.

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