“A veces para
comenzar a vivir, es necesario morir” Le dijo Julián a Marissa tendiéndole una
mano, mientras le ayudaba a salir de la cripta.
“Estoy muerta”
preguntó ella al verse en un vestido blanco, con un rosario en la mano y lo más
angustiante de todo, de pie fuera del mausoleo familiar.
“Técnicamente no,
legalmente sí” dijo Julián en un tono cuidadosamente estudiado.
“Qué quieres decir?”
insistió Marissa.
“Todo a su tiempo,
primero, tenemos que salir de aquí, acompáñame” dijo tendiéndole una mano
mientras desparecían en la noche.
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